Uranio
enriquecido U-235: ¿quien llegó antes?
El
uranio que puede encontrarse en la naturaleza esta compuesto en un 99%
de uranio 238, no fisionable y por tanto no apto para hacer bombas atómicas,
y un 1% de uranio 235, fácilmente fisionable. Una excepción
son las minas de Oklo, en el país centroafricano de Gabón,
en donde en 1972 se encontró uranio natural con un 70% de isótopo
U235 y vetas de mineral que generaban reacciones sostenidas espontáneas,
así como cantidades significativas de plutonio 239 en estado
natural.
El
proceso de separación de los isótopos de uranio es muy
complejo, ya que no puede hacerse por vía química, solo
mecánicamente. Los norteamericanos del proyecto Manhattan usaron
un sistema de confinamiento electromagnético de separación
de isótopos, llamado calutrón, que tras dos años
de arduos trabajos y un gasto cercano al billón de dólares,
solo había producido dos gramos de U235 a finales de 1944.
Posteriormente,
en enero de 1945 los americanos iniciaron otro procedimiento de separación
basado en un costoso sistema de filtrado mediante membranas de polvo
de níquel comprimido del gas hexafluoruro de Uranio, que, aun
siendo más eficaz, apenas permitió tener disponibles dos
kilogramos de U235 en Julio de 1945.
El
tercer sistema basado en un sistema súper-centrífugo,
inventado por el alemán Von Ardenne para la producción
masiva de U235 fue un éxito, pero dicho sistema solo fue conocido
por los americanos desde 1958 y usado por los rusos desde 1946, después
de la guerra.
El
sistema consiste en una cadena de tubos en cascada de unos 10 a 15 centímetros
de diámetro que se hacen girar a una 30.000 revoluciones por
segundo. El hexafluoruro de uranio con u235, más ligero que el
que contiene u238, permanece en el centro del cilindro, de donde es
absorbido e inyectado en un nuevo cilindro centrífugo, y así
sucesivamente hasta conseguir una pureza de u235 del 95%.
Otro
ingeniero austriaco llamado Gernot Zippe que colaboro con Von Ardenne
y que fue capturado también por los rusos, consiguió emigrar
a los estados unidos en 1958, atribuyéndose la invención
del sistema centrífugo y patentándolo en occidente en
1960, en donde se conoce como Método Zippe de enriquecimiento
de Uranio. Desde 1960 hasta 1985 el sistema centrífugo fue usado
también en Estados Unidos. Es diez veces más eficaz y
de mucho menor consumo eléctrico que el sistema de filtrado americano.
Aun hoy los rusos siguen usando el sistema centrífugo, y de hecho
son los mayores productores del mundo de U235. El sistema de enriquecimiento
mediante cascada de súper-centrifugadoras es usado además
en Holanda, Corea del Norte, China, Irán, Irak e Israel.
Como
resultado de lo anterior, y ante la imposibilidad del proyecto americano
de realizar una bomba de uranio 235, enfocaron todos sus esfuerzos en
la fabricación de una bomba de plutonio 239, elemento artificial
también fisionable apto para la fabricación de bombas.
En 1942 el físico italiano del proyecto Manhattan, Enrico Fermi,
consiguió poner en funcionamiento sostenido un reactor nuclear
que permitía la fabricación de plutonio Pu239, mediante
la radiación intensiva del uranio 238. A pesar de todo, los Estados
Unidos solo disponían de 6 kilogramos de plutonio a mediados
de Julio de 1945.
Una
prueba antes de la ofensiva de Kursk.
En
las vísperas de la batalla de Kursk, un teletipo por valija diplomática
fue enviado a todas las embajadas alemanas en Europa. En dicho comunicado
se informaba de que había sido realizada con éxito la
prueba de una bomba nueva, de poco tamaño y formidable potencia.
Se
trataba de una bomba mixta de explosivo convencional y una pequeña
cantidad de material fisionable que habría hecho las veces de
fulminante de alto poder sobre la carga de explosivo convencional. Pero
los alemanes ya tenían una prueba de la eficacia de sus métodos
en el manejo de material nuclear. Y lo que es más importante:
ya en 1943 los alemanes hicieron acertadas estimaciones de la potencia
de una bomba atómica de uranio.
De
1943 son los detallados planes nazis de ataque nuclear contra Nueva
York ideados por la OKL, la oficina de la Luftwaffe de Hermann Goering,
en donde se especificaban exactamente los valores en kilocalorías
por kilómetro cúbico del efecto de una explosión
nuclear en Manhattan, y que coincidían por completo con la cantidad
de kilotones de la bomba que seria usada el 6 de agosto de 1945 sobre
Hiroshima.
"Zielvorschlag
New York" (Objetivo Nueva York).
En
1987 se publicó una obra que hoy es ya un clásico: "Waffen
und Geheimwaffen des deutschen Heeres. 1933-1945."
El
autor es el historiador Fritz Hahn que pertenece sin la más mínima
duda al campo de la historiografía más académica
y oficial.
En
la página 168 del tomo II se encuentra reproducido el siguiente
documento:
Nos
encontramos pues, ante un documento perfectamente conocido y aceptado
como auténtico, por la más rigurosa historiografía
oficial.
Este
plano se realizó en Alemania en 1944 y se le relaciona en todo
momento con los proyectos que surgieron aquel año para bombardear
Nueva York con cohete como el A-9/A-10 o con aviones espaciales como
los concebidos por Eugen Sänger. Según los historiadores
oficiales, estos ingenios habrían transportado cargas explosivas
convencionales de una o dos toneladas.
Pero
para lanzar esas dos toneladas sobre América se requería
un costoso cohete de 100 toneladas de peso. Un arma tan antieconómica
sólo podría haberse usado a muy pequeña escala
y con un impacto más psicológico que militar. He aquí
el motivo de que todos estos proyectos fuesen cancelados, concluyen
los historiadores ortodoxos.
Pero
si se fijan con atención en el documento, verán que éste
nos cuenta una historia MUY DIFERENTE.
Como
se puede ver nos encontramos ante un mapa que indica la densidad de
distribución calorífica (en kilocalorías por kilómetro
cuadrado) que generaría cierto bombardeo de la ciudad de Nueva
York.
Se indica:
-
La
zona circular de daño máximo, que llega hasta los
1,35 km de distancia del centro de impacto.
-
La zona de daño secundario que alcanza hasta un radio de
4,35 km del centro teórico de impacto.
-
Un círculo punteado de 2 km de radio, que indica la zona
de dispersión probable del impacto, es decir, la zona alrededor
del centro teórico de impacto donde el misil caerá
probablemente de modo efectivo.
Lo
importante es fijarse ahora en las cifras indicadas. La densidad de
cobertura calorífica media en la zona de daño máximo
es de 1,4 por 10E8 kcal/kmE2 y en la zona de daño secundario
de 7 x 10E6 kcal/kmE2.
Es
decir, que en un círculo de 1,35 km se depositarían 140.000.000
kcal por cada kilómetro cuadrado; o lo que es lo mismo 140.000.000.000
calorías por kilómetro cuadrado (140 mil millones).
Con ayuda del gráfico es fácil calcular la energía
calorífica total que se habría depositado:
Zona
de daño máximo 7,435 x 10E8 kcal.
Zona de daño secundario 3,695 x 10E8 kcal.
Energía calorífica total depositada 11,130 x 10E8 kcal.
En
una explosión nuclear típica, aproximadamente entre el
6 y el 8% de la energía desprendida se irradia sobre las superficies
adyacentes. Sabido esto y conociendo la equivalencia en calorías
de un kilotón (un kilotón o kt equivale a la fuerza explosiva
de 1.000 toneladas de TNT, que equivalen a su vez aproximadamente a
1,12 x 10E12 colorías) es fácil estimar la potencia de
la bomba que habría generado la onda de choque térmica
del mapa.
Los valores que se obtienen están entre los 14 y los 18,8 kt.
Algunas consideraciones:
a)
Es por supuesto completamente imposible producir los estragos que muestra
el plano usando cohetes con cabezas convencionales de una o dos toneladas,
a no ser que se usen muchos miles simultáneamente.
b)
Toda explosión atómica produce tres efectos principales:
onda de choque, efecto térmico y radiaciones. Pero es el calor
el que causa el 60% de las muertes en toda explosión mayor de
10 kt.
Este es el motivo por el que los científicos alemanes se limitaron
a indicar el alcance letal de los efectos térmicos. En la zona
de daño máximo se depositan 14 calorías por centímetro
cuadrado (14 cal/cmE2). Dado que con 10 cal/cmE2 ya se producen quemaduras
mortales de tercer grado, se comprende que lo que el mapa nos indica
es el área en el que la tasa de mortalidad habría sido
prácticamente del 100% (toda la parte central y sur de la isla
de Manhattan).
c)
Los parámetros de este artefacto se parecen a los de la bomba
de Hiroshima de modo "asombroso":
- La
mayoría de autores estiman la potencia de Little Boy entre
15 y 20 kt.
-
En Hiroshima se depositaron 10 cal/cmE2 hasta un radio de 1,6 km (Encyclopedia
of Sciencie & Technology. Volumen 12, página 130. Editorial
Mc Graw Hill).
Haciendo
una breve extrapolación lineal vemos que este artefacto habría
liberado unos 11 cal/cmE2 en ese mismo radio.
d)
En definitiva podemos ver que los autores del documento que nos ocupa
tenían un conocimiento preciso de los efectos del artefacto que
habían planeado lanzar.
Pero la bomba atómica era un arma completamente nueva y revolucionaria
cuyos efectos exactos no se podían prever con tanta precisión.
Hitler tranquiliza
a Mussolini.
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En
Abril de 1944 tuvo lugar una importante reunión en el castillo
de Klessheim de Salzburgo, a la que asistieron Benito Mussolini, Adolf
Hitler, el mariscal Rodolfo Graziani, Von Ribbentrop, Keitel, Dollman
y el embajador de Alemania en Italia, Rhan.
Con
objeto de tranquilizar a su aliado, Hitler le transmitió una
información extraordinaria, corroborada por varios testigos en
declaraciones hechas tras la guerra.
Hitler
dijo: "...tenemos aeroplanos a reacción, tenemos submarinos
no interceptables, artillería y carros colosales, sistemas de
visión nocturna, cohetes de potencia excepcional y una bomba
cuyo efecto asombrara al mundo. Todo esto se acumula en nuestros talleres
subterráneos con rapidez sorprendente. El enemigo lo sabe, nos
golpea, nos destruye, pero a su destrucción responderemos con
el huracán y sin necesidad de recurrir a la guerra bacteriológica
para la cual nos encontramos igualmente a punto. No hay una sola de
mis palabras que no tenga el sufragio de la verdad. ¡Veréis!..". |