El Submarino U-234.
El
día del 49 aniversario del ataque a Hiroshima, Canal+
estrenó una desconocida película que el crítico
de El País consideró perteneciente al genero de la "política
ficción": El último submarino.
En
esta coproducción de escaso presupuesto se desarrolla un curioso
argumento. Un submarino alemán zarpa a mediados de abril de
1945 desde Kristiansand (Noruega) llevando a bordo un cargamento de
armas secretas: cohetes, radares, aviones y sobre todo óxido
de uranio. El objetivo es alcanzar el Japón y construir allí
el arma final para derrotar a los aliados. Esta arma es evidentemente
la bomba atómica, que eventualmente instalada en un cohete,
sería capaz de evitar la derrota del Eje en el último
momento.
Este
entretenido, pero aparentemente fantasioso argumento, produjo una
película algo monótona que pasó por cierto completamente
desapercibida. Incluso el crítico de El País (propietario
de Canal+) fue poco entusiasta.
Parece
pues que la mejor alternativa sería olvidar esta insípida
película. Pero no es esto lo que deben hacer nuestros lectores,
puesto que la película se basa (malamente como veremos) en
hechos rigurosamente históricos. Es más, si la película
tiene un defecto grave es el de no saber reflejar todo lo que realmente
sucedió.
Los Hechos Historicamente
Comprobados.
Desde la posguerra fueron ya conocidos (sólo por los especialistas,
claro) los siguientes hechos:
1)
El 15 de Abril de 1945 partió desde el puerto noruego de Kristiansand
submarino alemán de transporte U-234, de la clase XB, rumbo a
Japón, bajo ordenes expresas del Jefe de la Gestapo, Heinrich
Müller, y del propio Adolf Hitler. El 13 de mayo del mismo año
el submarino alemán decidió rendirse. Por la zona del
Atlántico en que se encontraba debía entregarse a los
canadienses.
2)
Inexplicablemente, sin embargo, el capitán del navío decidió
engañar a los canadienses dando sucesivas falsas posiciones,
mientras se acercaba al puerto de Portsmouth (USA).
El 16 de mayo de 1945 el destructor americano "USS Sutton"
tomó el control del U-234 que sería entregado a las autoridades
de Portsmouth el 19 de mayo de 1945.
3) La noticia recibió amplio eco en la prensa
tanto local (Portsmouth Herald) como nacional e internacional.
4)
Desde el principio se reconoció que el submarino transportaba
sistemas de armas secretas muy importantes hasta Japón. Entre
sus pasajeros figuraban incluso dos oficiales del ejército nipón
y un general alemán. Los japoneses se suicidaron tan pronto como
el capitán de U-234 les comunicó su deseo de rendirse.
5)
A bordo iban los últimos y más sofisticados avances de
la ciencia y tecnología alemanas: un Messerchsmitt
262 desmontado pieza por pieza, componentes vitales de misiles y
cohetes, equipos electrónicos de comunicación, radares,
las últimas espoletas de proximidad, revolucionarias granadas
anticarro, medicamentos contra la malaria... y un sinfín de planos
detallados de otros tantos sistemas y equipos de la más reciente
tecnología bélica germana.
6)
Pero lo más importante es que circulaban intensos rumores de
que entre las 240 toneladas de carga había óxido de uranio
o como mínimo algo conectado con la energía atómica.
Estos rumores no llegaron a la prensa nacional americana ni a la internacional,
pero sí aparecieron en los periódicos locales de Portsmouth.
La pista nuclear se confirma.
En
1983 un equipo de investigadores de la CNN se puso
a trabajar en este asunto ya lejano pero no olvidado. Tras un largo
tira y afloja consiguieron que el United States Naval Archive desclasificase
la lista de descarga del U-234.
La lista es ambigua en su redacción:
A) ¿Qué cantidad de óxido de uranio
transportaba el submarino? ¿Diez contenedores con un total de
56 kg o 10 contenedores con 56 kg cada uno, es decir, un total de 560
kg?
B)
¿A qué tipo de óxido de uranio se refería
la lista?
La
pregunta "B" es absolutamente decisiva. El mineral de uranio
es rico en el óxido U3O8. Es preciso entender que el U3O8 que
se refina a partir del mineral uranífero natural es una sustancia
relativamente inofensiva, especialmente en cantidades tan pequeñas
como 560 kg. Media tonelada de U3O8 sólo contienen apenas 4 kg
del isótopo explosivo del uranio de peso atómico 235,
conocido generalmente como U235. Se necesitan de 50 a 60 kg de este
isótopo para una bomba como la que destruyó Hiroshima.
Extraer el isótopo explosivo U235 a partir del óxido natural
U3O8 es un proceso muy complejo conocido como enriquecimiento. El producto
final del enriquecimiento es el UO2, un polvo metálico pardusco
con una proporción de U235 que varía entre el 3% para
los reactores nucleares a más del 90% para las bombas atómicas.
560
kg de UO2 enriquecidos al 90% contendrían unos 450 kg de U235,
es decir, suficiente material fisible para nueve o diez bombas.
El
equipo de la CNN, que era totalmente consciente de
la necesidad de aclarar estas cuestiones, solicitó más
información sobre el óxido de uranio que transportaba
el submarino. Pero el gobierno americano invocó su legislación
sobre secretos nucleares y se negó a facilitar ningún
detalle más.
Los
alemanes tuvieron durante la guerra cantidades ingentes de mineral rico
en U3O8 a su disposición (más de 1.200 toneladas), algo
que por otra parte nunca se ocultó después de 1945.
Wolfgang Hirschfeld
El
que fue jefe de radiocomunicaciones del submarino, Wolfgang Hirschfeld,
es el autor de dos libros donde narra sus vivencias durante la guerra
(“Feindfahrten” y “Das Letzte Boot”).
"Das
Letzte Boot" significa "El último submarino".
Esto no es casual, obviamente, pues es precisamente esta la obra en
la que se ha inspirado el guionista de la película que se mencionó
al principio y que el crítico de El País tomó por
pura ficción.
Es
interesante destacar que el gobierno de los Estados Unidos no se ha
pronunciado oficialmente sobre la naturaleza exacta del uranio que transportaba
el submarino U-234. Pero esto no ha impedido que ciertos medios de comunicación
hayan puesto en circulación una versión oficiosa según
la cual el submarino sólo transportaba óxido de uranio
U3O8 no enriquecido y nada más.
La Verdadera Carga.
En
esta carta así como en los dos libros citados, el exoficial de
comunicaciones del U-234, Sr. Hirschfeld, explica lo siguiente:
a)
La misión del U-234 era ultrasecreta, pero en la base de Kiel
(que es donde el submarino recibió originalmente su carga) todo
el mundo sabía al menos una cosa: El destino del navío
era Japón.
El motivo de esto era sencillo, pues existían dos oficiales japoneses
pateando la base a sus anchas, que siempre estaban atentos junto al
submarino cuando una nueva carga era introducida en éste.
b)
Un día de enero de 1945 Hirschfeld observó como se habían
depositado un montón de pequeños paquetes sobre la proa
del buque. Los paquetes eran como cubos de unos 25 cm de arista. Estaban
envueltos en algo que parecía papel y era de color marrón.
c)
Junto a los paquetes se encontraban los dos oficiales japoneses. Uno
de ellos escribía sobre cada paquete "U235" en gruesa
tinta negra y a continuación dos marinos alemanes introducían
el paquete con visible esfuerzo en un departamento de carga delantero
del submarino.
d)
Hirschfeld, extrañado por la escena y por el aparentemente estúpido
error de los japoneses ( ¡¡Por qué poner "U235"
en unos paquetes que transportaba el submarino U-234?!! ) les preguntó
el motivo que tenían para escribir aquello. Uno de los japoneses
le contestó que era una carga que debía haber ido al Japón
con el submarino U-235, pero que éste ya no haría semejante
viaje.
El
oficial de comunicaciones creía recordar que el U-235 era un
submarino de la clase VIIC incapaz de alcanzar el Japón. Aún
así lo comprobó en la 5ª; Flotilla; y en efecto,
el U-235 jamás tuvo nada que ver con la isla nipona.
e)
Extrañado le comentó todo el incidente al comandante del
navío, el cual le dijo:
"¡Por el amor de Dios oficial de comunicaciones, le tengo
que ordenar que mantenga usted el más absoluto silencio sobre
este incidente y que tampoco vuelva a comentar nada sobre él
con los japoneses. Ya se lo aclararé todo en Tokio!".
f)
Los marinos del U-234 que ayudaron a cargar los paquetes comentaron
que estos eran muy pesados. Su expresión exacta fue: "Eran
pesados como el plomo".
Se
le pregunto a Hirschfeld personalmente por teléfono su opinión
sobre la lista oficial de descarga que han desclasificado los americanos.
Dijo lo siguiente:
- Hablar
de cajas ("cases") era absurdo. Los cubos que el vio eran
pequeños y sólo se pueden calificar de paquetes.
- Tampoco
la cifra del número de paquetes era correcta. El no los contó,
pero había patentemente más de diez.
- No
supo, ni sabe ahora, que contenían los paquetes. Sólo
sabe que eran pesados como el plomo y que los japoneses escribieron
sobre ellos "U235".
- A
los pocos días de llegar a Portsmouth aún no se habían
abierto los departamentos de carga delanteros, porque los americanos
temían que hubiese "bombas-trampas" escondidas
en ellos.
- Poco
después llegaron unos norteamericanos con unos aparatos.
Los aparatos parecían dar lecturas positivas al enfocarlos
hacia la parte delantera del submarino.
- Como
todo el mundo estaba muy excitado, Hirschfeld preguntó lo
que pasaba. Un oficial de inteligencia americano le dijo que los
individuos con los aparatos eran científicos con contadores
Geiger, que estos contadores indicaban radiación cuando estaban
cerca de los departamentos de carga delanteros y que el submarino
transportaba uranio.
- El
oficial americano no dio más explicaciones y pidió
la cooperación del personal competente alemán para
abrir los tubos que contenían el uranio.
- Esta
fue la primera vez que Hirschfeld oyó la palabra "uranio"
en conexión con la carga del U-234.
- El
oficial alemán que ayudó a sacar los paquetes fue
premiado con su liberación y su inmediata vuelta a Alemania.
560
kilos de uranio 235: El caso Carter Hydrick.
En
el año 1998 un ejecutivo de la multinacional informática
Compaq, llamado Carter Hydrick, decide hacer público un interesante
libro que al parecer aún seguía escribiendo entonces,
titulado "Critical Mass", y lo publica parcialmente en Internet
en un dominio de su propiedad, con la dirección www.u234.com.
Carter
Hydrick no es un historiador profesional, pero desde siempre estuvo
intrigado con la historia del submarino U234. Tras varios años
investigando por su cuenta y 20.000 dólares gastados, Carter
Hydrick encuentra numerosa documentación, aparentemente intrascendente,
desclasificada por el gobierno de los estados unidos, relativa al
asunto del misterioso submarino alemán.
En
dicha documentación encuentra referencias a que el uranio transportado
por los nazis no era el prácticamente inofensivo oxido de uranio
238, tal y como rezaban los comunicados oficiales americanos sobre
el caso del submarino atrapado, sino que se trataba de 560 kilos puros
del isótopo fisionable U235, suficientes para construir de
forma inmediata 10 bombas atómicas idénticas a la lanzada
sobre Hiroshima.
El
uranio se encontraba celosamente envasado en 70 tubos cilíndricos
con el interior de los mismos chapado en oro, con objeto de evitar
la oxidación de un material tan valioso como el U235.
Pero
el fabuloso libro de Carter Hydrick nunca salió de imprenta.
Su página Web no es accesible desde el 25 de noviembre de 1999,
y aunque parece seguir ejerciendo su cargo ejecutivo en una filial
de Compaq en Huston, Texas, cualquier rastro de sus investigaciones
y apariciones públicas ha desaparecido por completo. Tan solo
Carter Hydrick es mencionado en una nota de prensa del diario local
de Lake Tahoe, con fecha 23 de mayo del 2000, relativa a los actos
funerales en memoria de John Gabriel Hydrick, hermano de Carter. También
figura en dicha nota de prensa una breve biografía del fallecido:
un eficaz agente que trabajó durante años procesando
información secreta al servicio de la CIA, el FBI y la NSA.
Al parecer Carter Hydrick, en sus investigaciones, pudo tener acceso
a documentación de primera mano.
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